lunes, 14 de enero de 2013

Loca dictadura

[de  internet]

“Traté a una joven llamada Sora Albret, veintiún años, durante cerca de cinco meses. Insisto en que el caso de Sora Albret era prácticamente simétrico al de Douglas: ella pensaba que eran tres ingleses los que la perseguían… Mr. Mallovan, Mr. Utterson y Mr. Flesing. Aún hoy recuerdo los nombres… Sora estaba convencida de que los dos primeros habían enviado a Mr. Flesing a por ella desde Londres. Se suponía que los ingleses pensaban que Sora había matado a una mujer y querían que fuese detenida…

[…]

La principal preocupación durante las crisis de Sora era romper la mayor cantidad de relojes posible… Otra vez la creencia habitual de los psicóticos: Sora estaba convencida de que la única función de los relojes que tenía alrededor no era otra que grabar su pensamiento. Sora llegó a destruir muchos relojes… Había veces incluso en las que trataba de quemarlos…”


Londres es de cartón, de Unai Elorriaga -2009-


5 comentarios:

  1. Phineas sabe que su hermana volverá antes de acabar el verano, lo dejó dicho en una carta. Todo el mundo sabe que, hace años, la gente desaparecía. Que una dictadura deglutía a sus enemigos, aquellos que hacían volar su libertad por los tejados de la ciudad. Pero siempre ha desaparecido gente, gente con secretos a cuestas.

    Obra surrealista, por momentos, pero tremendamente próxima. Dos tramas, dispares en apariencia, que confluyen en una suerte de espiral en el andén de una estación de tren.

    Ha sido mi “libro puente”, entre el pasado año y el acabado de estrenar. Y el que me ha hecho volver a Elorriaga.

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    1. Buena elección, medir el paso de los años en libros, podría parecer obsesivo, pero es muy práctico. Para distinguir las estaciones, lo mejor es que el camino lo establezcan libro leído y libro escrito, nunca olvidarás las pesadas sombras del invierno, las tenues lecturas de verano, las pasiones primaverales y las hojas desgranadas por plumas al viento del otoño.

      Aunque yo, soy más de destrozar relojes compulsivamente como Sora, el tiempo me roba personajes, eso si, a mi los que me persiguen no son ingleses, son milimetros de tiempo, y siempre desaparecen, volando por los tejados, por encima de la torre de la iglesia.

      Buena elección colgar una "g" de los hilos de una cometa, refleja una luz, que se ve muy pocas veces.

      Me gusta leerte.

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    2. Ramón, yo también debería romper los relojes pero lo cierto es que, aunque me persiguen donde voy, si la prisa no me acompaña, paso de ellos, pierdo el tiempo que almacenan en respirar y soñar.

      Así nacen mis personajes, así siguen mis novelas compartidas contigo.

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  2. "Le dio pena a María tener que volver a casa.La cuestión era que había una luz curiosa en la calle. Una luz que se veía muy pocas veces; que únicamente se veía cuando en el mismo día había habido, por este orden, viento, sol, tormenta, viento, sol, lluvia, sol. Entonces, y sólo entonces, aparecía esa luz por la tarde. Y las cosas se empezaban a ver mejor, y personas con una cantidad de dioptrías tal como para hacer el ridículo dondequiera que fuesen, descubrían, entre otras cosas, que habían puesto un reloj en la pared de la iglesia."

    (Un tranvía en SP.-Unai Elorriaga)

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    1. Justamente, "Un tranvía en SP" es el siguiente.

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