domingo, 3 de abril de 2016

Recuerdos que hacen una vida



[Rallye, de Xavier Gosé -ca. 1902-]

“Regresan volando a Oxford por nuevas carreteras. Alice acelera y Tom siente el motor agitándose y vibrando bajo él. Sus ojos se humedecen por el viento como si estuviera llorando, y quizá lo esté, de pura euforia. Mira a Alice. Su cabello oscuro se mueve en una masa sedosa alrededor de la cabeza, en un baile loco y espectacular. Se vuelve hacia él, entre risas. Sus mejillas brillan de color, y tiene la punta de la nariz rosa. Ya ha visto antes este aspecto en su cara, piensa Tom. Recuerda el día en que los dos saltaban caballos blancos, enormes olas lanzadas por el viento hacia la arena de la cala, los dos alocados, con una violenta mezcla de emoción y terror. Y recuerda a Alice animándolo a avanzar, adentrándose más y más en el mar hasta que su niñera, aterrada, le gritó que volviera más cerca de la orilla.
Así que esto es, piensa Tom para sus adentros. Esto es ser joven. Esto es a lo que la gente se refiere cuando hablan de la libertad y la locura de la juventud, con su encanto temerario. Es la embriaguez más pura, volar así sobre suelo irregular, quedándote sin respiración, recorriendo el mundo zumbando, con poder, gracia y peligro.”


Todo lo perdido y encontrado, de Lucy Foley -2015-



7 comentarios:

  1. La vida es como una crónica de cosas perdidas y encontradas. Del París de 1930 al Londres de la década de los ochenta, una mujer a la que le cuesta superar la muerte de su madre debe hacer un recorrido a través de distintas épocas para conocer su historia y, también, la de ella misma. ¿Y si todo lo que necesitara saber sobre su pasado estuviera oculto en un cuadro?

    Relato hilado a saltos temporales que guarda en todo momento la coherencia narrativa y que engancha desde el primer momento, como si de una novela de intriga se tratara pues, en el fondo, reconstruir las vidas pasadas tiene algo de eso.

    Destacaría sobre todo la recreación que la autora hace de la figura de Tom (toda su evolución como pintor), de la ocupación nazi de la ciudad de Paris, y de los paisajes idílicos de la isla de Córcega.

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  2. Si, es posible que sin alas no pueda haber juventud o al menos poder disfrutar de ella.

    Igual que no puede haber adultez sin raíces estables, aunque cada dia estoy menos segura de todo...

    Un beso.

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    1. Piensa que también hay quien vive en su adolescencia juvenil hasta bien entrada la madurez. Cada cual evoluciona a su manera.

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  3. Tomo nota de la novela, el fragmento que has elegido describe muy bien un momento emocional intenso que se refleja en la descripción física de los dos personajes. Me ha gustado el lenguaje que ha utilizado la autora. Disfruto con la literatura...
    A la vida no hay que hacerle mucho caso, creo que es cuestión de relajarse y dejarse llevar, sobre todo después de haber luchado por un objetivo. Si éste se consigue bien, y si no, ya habrá otros... la cuestión es seguir en marcha sin agobiarse mucho.
    saludos

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    1. Creo que has dado en el clavo Ginebra. Preocuparse demasiado no es bueno porque mientras lo hacemos nos dejamos perder todo lo que ocurre en segundo plano, y no lo disfrutamos.
      Te recomiendo el libro, por supuesto, de ganas de vivir, de objetivos,... no les faltan a sus protagonistas.
      Un beso.

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  4. ¿Sabes?

    Nunca debemos , sea cual sea la fecha del DNI, dejar de volar sobre un suelo irregular; nunca debemos dejar de soñar con el peligro de la duda , con la adrenalina del color del horizonte.

    Me gustaron esas palabras que nos has prestado.

    Un saludo.

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  5. Estoy contigo Jaime, no puede ser de otro modo.
    Gracias por pasarte.

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