lunes, 1 de junio de 2015

Arena y tiempo


[de  internet]

“Mi idea era un parque para adultos. Un lugar exterior urbano, sencillo y realista. Con sus bancos de lectura donde detenerse a reposar en los ratos robados a la oficina. La novedad principal era que contenía un bosque de relojes de arena, de escala humana, que al girarlos te concedían un tiempo de abstracción.
Podía servirte de aviso y cuantificación del tiempo, pero también de evasión. Es lo que me gusta de los relojes de arena, que reformulan una idea de ansiedad ante el transcurso del tiempo y transforman ese proceso inevitable en algo visual. En realidad éstas eran las palabras que pensaba utilizar en mi presentación del día siguiente. Yo me hubiera limitado a decir que me gustan los relojes de arena, me gustan porque señalan el verdadero sentido de la vida, que no es otro que la sumisión a la ley de la gravedad como esa arena que cae del bulbo superior al inferior en los relojes de cristal. La idea del jardín era enseñarte a valorar con precisión lo que eran tres minutos. Así empezaba mi charla: ¿acaso alguien se ha detenido a pensar sobre lo que son realmente tres minutos?
[…]
Mi jardín persigue devolver el valor de nuestro tiempo, hacernos reflexionar sobre la disposición del tiempo. Reparé en que el director del congreso, sentado en su butaca, tomaba notas y parecía interesado en mi discurso. Por eso lo llamo «El Jardín de los Tres Minutos». Drei-Minuten-Garten, repitió Helga con una sonrisa complacida que me animó.”




Blitz, de David Trueba -2015-




domingo, 26 de abril de 2015

Desig a flor de pell


[de Metin Demiralay]

“Quin esclat de llum, a l’habitació. No podia sofrir les persianes pujades fins a dalt de tot a cap hora del dia, però al matí era intolerable. Es va girar cap a la paret i, mandrosament, amb un dit, va dibuixar una rosella a l’empaperat amb una fulla i una tija i una poncella botida, a punt d’obrir-se. En el silenci, sota el traç del dit, la rosella semblava viva. Va palpar els pètals enganxosos, com de seda, la tija, peluda com la pell de grosella, la fulla aspra, i el capoll tibant, setinat. Era normal que les coses cobressin vida així. No tan sols les coses grosses i sòlides com els mobles, sinó també les cortines i les mostres de teixits i els serrells dels edredons i els coixins. Quantes vegades no havia vist el serrell de borles de l’edredó convertir-se en una curiosa processó de ballarins assistits per sacerdots... Perquè hi havia una quantes borles que no ballaven pas, sinó que caminaven solemnement, inclinades endavant com si resessin o entonessin càntics. Quantes vegades els flascons de remeis no s’havien convertit en una corrua d’homenets amb barrets de copa marrons... i la gerra del rentamans tenia una manera de seure a la palangana com un ocell gras en un niu rodó.
[...]
Sí, tot havia cobrat vida, fins a la partícula més minúscula, més ínfima, i no notava el llit, surava, suspesa en l’aire. Tan sols semblava que escoltés amb els ulls ben oberts i vigilants, que esperés que arribés algú que no arribava, que aguaités que passés alguna cosa que no passava.”




Preludi, de Katherine Mansfield -relato de 1917-

lunes, 6 de abril de 2015

La extraña historia de la Isla Panorama



Breve reseña:  Ambientada en los años 20 aproximadamente, nos ponemos en la piel de Hirosuke Hitomi, un escritor cuyo sueño es crear un mundo perfecto donde pasar el resto de sus días. De manera muy temprana se nos habla de Genzaburô Komoda, un ex-compañero de clase de Hitomi con el que guardaba un gran parecido que acaba de morir y amasaba una importante fortuna en sus manos. Así pues, Hitomi empieza a idear su macabro plan: profanar la tumba de Genzaburô y hacerse pasar por él para convertirse en el dueño de esa incalculable cantidad de dinero y poder hacer realidad su sueño… La Isla Panorama, un paraíso donde el sexo y los manjares serán el día a día de sus habitantes.

















      
   
Historia escrita en 1926 por Ranpo Edogawa, y adaptada al manga por Suehiro Maruo entre 2007 y 2008.